Recomponer el panorama sonoro

El ruido y el silencio. Dos caras de una misma moneda y un reto compartido para el encuentro del Foro #LateralSalud en Vilanova i la Geltrú.

Comenzamos la jornada aclarando ese reto. La conversación nos llevó a un debate sobre la falta o el exceso de silencio. Y parece que ambas situaciones se producen. Es evidente que nos faltan momentos de calma y que la escucha es una asignatura pendiente (también desde las posiciones de liderazgo en las organizaciones).

Por otra parte, aunque parezca una contradicción, se compartió que vivimos en un entorno silencioso en cuanto a falta de rumbo, a la falta de mensajes claros, que nos llevan a una sensación de soledad.

En cuanto al ruido, el consenso era claro: está ahí y a veces es atronador (literalmente). Es cierto, que en ocasiones puede ser positivo (maravilloso sonido de los niños en el Hospital San Joan de Deù) pero es evidente que el exceso tiene un componente negativo y es un riesgo a analizar y sobre el que es necesario actuar.

Surgen muchas preguntas para la reflexión: ¿qué está «llenando» ese ruido? ¿cómo podemos analizar y medir el ruido? ¿qué parte del ruido podemos evitar? ¿somos capaces de escuchar todo el ruido que está impactando en nuestras organizaciones? ¿qué estamos dando como «normal» y nos está haciendo daño? ¿cuánto nos estamos perdiendo o qué no estamos escuchando por el «ruido COVID/Vacunas» de los últimos 15 meses? ¿Cómo deberían ser los planes de reducción de la contaminación acústica?

Lo que sí es cierto es que en ambos casos ( en el silencio y en el ruido) se puede actuar y se pueden convertir en oportunidades. La «sala del silencio» que compartió Nacho Sagardoy (iniciativa en la que participa una personas con discapacidad auditiva), la recuperación de las «capillas» como espacios reservados para la calma y la meditación, la posibilidad de aplicar el back to basics o la formación y metodologías en habilidades de comunicación para los profesionales, fueron alguno ejemplos que salieron y que sirvieron de antesala a la inspiración posterior.

El testimonio presentado por el profesor Michel André y la visita al Laboratori d’Aplicacions Bioacustiques de la Universitat Politècnica de Catalunya, fue una experiencia transformadora. Fueron muchos los conceptos, ideas e inspiraciones que hacían referencia al reto. El silencio y el ruido estuvieron muy presentes…y también las personas y los equipos.

El profesor es el creador de The Sense of Silence, una Fundación que cuenta con 150 sensores y observatorios por todo el mundo para captar en directo los sonidos, «para escuchar lo que antes no se podía escuchar» y conformar un «paisaje sonoro» del planeta. En este enlace se puede acceder a ellos y «disfrutar» del sonido…y del silencio.

Escuchamos conceptos como el sonido como vector de vídala capacidad de «escuchar» los sonidos es la única que tienen todos los seres vivos del planeta, y entenderlos y gestionarlos puede dar respuesta a los urgentes retos de la humanidad y del mundo en general«), «sonidos que desfavorecen y que favorecen…pero que no somos capaces de detectar«, sonidos para romper el silenciosonidos para cortar el silencio y poder comunicarse«) y la figura del «maestro de orquesta» que se encarga de dar sentido y entender el sonido de los grupos de los cachalotes en el mar y de los tambores en una tribu africana, que comunican en su conjunto y no individualmente.

En la posterior comida y en la última conversación antes de cerrar la jornada, compartimos algunas ideas que surgieron tras la inspiración:

  • Utilizar grabaciones de sonidos de la naturaleza para crear espacios de calma en las habitaciones, en las salas de espera, en las salas de reuniones, etc.
  • Utlizar grabaciones o «directos» de sonidos de lugares elegidos por los pacientes (que generen recuerdos agradables).
  • Proyectar en las paredes de las habitaciones con audios de sonidos de la naturaleza.
  • Crear un DNI o pasaporte sonoro.
  • Parametrizar los sonidos en los hospitales, medirlos, generar datos y conectividad (ubicuidad en tiempo real), crear un «mapa de ruidos» y tomar deicisiones.
  • Diseñar y utilizar materiales de construcción para amortiguar/absorber el ruido/sonido.
  • Utilizar la energía del ruido (vibraciones).
  • Pensar y designar a una persona que tenga el rol de «escuchar» (y preguntar) al paciente. Y también de entender y gestionar el ruido y los silencios (el maestro de orquesta en los hospitales). Quizás tendrían que ser todos los profesionales (recordando el ejemplo del Restaurante Azurmendo y Eneko Atxa).
  • Apostar por la «atención al paciente» vs «reacción al paciente».
  • Crear la «Oficina de Atención al Ruido».
  • Analizar los ruidos o sonidos que sobran (por ejemplo, máquinas que «pitan» y que avisan de algo que ya no es necesario).

Muchas oportunidades e hilos de los que tirar para diseñar algún prototipo o proyecto en colaboración.

Os dejamos con este TEDx de hace cinco años en el que se pueden encontrar algunas «perlas» que complementan lo que escuchamos en la inspiración de la jornada:

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